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 Lo que nuestro hijo despierta de nuestra propia infancia IDENTIDAD

Lo que nuestro hijo despierta de nuestra propia infancia

Cómo nuestras experiencias de niños influyen en la manera en que criamos.

La infancia es la época de la vida que marca nuestra adultez, estamos conociendo el mundo y el significado que le atribuimos nos lo da nuestro núcleo más cercano. En la mayoría de los casos los padres.

Papá y mamá que a su vez están marcados por sus propias infancias se encuentran ante la oportunidad de transmitir todo lo que recibieron.

Así, enseñamos a nuestros pequeños los juegos que disfrutamos de chicos, los rituales familiares, hasta algún juguete de nuestra niñez pueden llegar a recibir.

Pero ¿Qué pasa cuando nuestra mirada a la propia niñez no es tan positiva?

Puede haber ocurrido que a pesar de contar con buenos momentos en el recuerdo también hayamos experimentado situaciones problemáticas que la llegada de nuestro hijo traiga al recuerdo.

¿Qué hacer con los dolores, temores o angustias que puedan despertarse?

Lo primero es recordar que no hay nada malo en que aparezcan. Muchas veces la maternidad y la paternidad funcionan como un espejo que nos conecta con partes de nosotros que creíamos olvidadas.

Reconocer esas emociones, darles espacio y escucharlas puede transformarse en una oportunidad de crecimiento. No para revivir el dolor una y otra vez, sino para comprenderlo, sanar lo que sea posible y elegir conscientemente qué queremos transmitir a nuestros hijos.

Porque criar no significa ser perfecto. Significa acompañar, aprender y, muchas veces, volver a criarnos a nosotros mismos mientras vemos crecer a quienes más amamos.

Cada abrazo que ofrecemos, cada límite dado con amor, cada momento de presencia también puede convertirse en una forma de construir nuevas experiencias y nuevos recuerdos para toda la familia.

🌱 Un pequeño ejercicio para volver a vos

Cerrá los ojos unos instantes.

✨ Toma tres respiraciones lentas y profundas.

✨ Sentí el contacto de tu cuerpo con el lugar donde estás.

✨ Ahora imaginá frente a vos tu versión de niño o niña.

Observá su mirada, su expresión, su energía.

✨ Acercate con ternura y decile:

"Hola, estoy acá."

"Crecimos. Nos convertimos en mamá/papá."

"Gracias por todo lo que atravesaste."

"Nada de lo que te dolió tiene que repetirse."

"Hoy puedo cuidarte."

"Hoy puedo elegir diferente."

"Hoy podemos construir una historia nueva."

✨ Respirá profundo una vez más. Y cuando estés listo/a, abrí los ojos.

Llevate con vos la certeza de que cada acto de amor, conciencia y presencia que ofrecés a tu hijo también abraza a ese niño o niña que alguna vez fuiste

En Quipiqui creemos que nuestros hijos no solo llegan a aprender de nosotros; también llegan a enseñarnos, a invitarnos a revisar nuestra historia y a construir nuevas maneras de vincularnos. Porque la crianza consciente es un camino de crecimiento compartido. 💛

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