
Bronquiolitis: cómo reconocer cuándo tu bebé necesita ir a la guardia
Mocos, tos y, de repente, respira raro. Te contamos cómo distinguir un resfrío común de una bronquiolitis y qué señales piden guardia ya, para que sepas qué hacer.
Este artículo está basado en criterios de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP) y la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap). Es una guía de orientación general y no reemplaza la evaluación de tu pediatra ni el llamado a emergencias. Ante cualquier duda, actuá: llamá al SAME (107) o acudí a la guardia más cercana.
Empieza como un resfrío más: mocos, algo de tos, quizás un poco de fiebre. Pero al segundo o tercer día algo cambia: tu bebé respira más rápido, hace un ruidito raro o le cuesta tomar la teta o la mamadera. Y ahí aparece la pregunta que a casi todos los padres nos da miedo hacernos: ¿esto es normal o tengo que correr a la guardia?
Si te pasa, no estás solo ni sola. La bronquiolitis es una de las razones más frecuentes por las que las familias consultan en otoño e invierno, y es completamente normal sentir angustia al escuchar respirar así a tu bebé. Esta guía te ayuda a saber qué mirar.
¿Qué es la bronquiolitis?
Es una infección viral de los bronquiolos, que son las vías respiratorias más pequeñas de los pulmones. Afecta sobre todo a bebés y niños menores de 2 años, y es más frecuente en los más chiquitos. Se contagia fácilmente, generalmente a través de otro niño o un adulto con un resfrío.
Suele empezar como un catarro común y, después de unos días, aparece la dificultad para respirar. Por eso a veces cuesta darse cuenta: el cambio es gradual.
Señales de alarma: cuándo ir a la guardia ya
Andá a la guardia o llamá al 107 sin esperar si tu bebé presenta alguna de estas señales:
- Respira mucho más rápido de lo normal o con pausas largas
- Se le hunden las costillas o el pecho al respirar, o mueve mucho la panza
- Se le abren y cierran las fositas de la nariz al respirar (aleteo nasal)
- Hace un quejido al respirar
- Tiene los labios, las uñas o la piel azulados o muy pálidos
- Le cuesta mucho tomar la teta o la mamadera, o se cansa enseguida durante la toma
- Está muy decaído, somnoliento o muy irritable
- Tiene signos de deshidratación: boca seca, llanto sin lágrimas, muy pocos pañales mojados
¿Hay bebés con más riesgo?
Sí. Conviene estar más atento (y consultar antes) si tu bebé:
- Tiene menos de 3 meses
- Nació prematuro
- Tiene alguna enfermedad crónica del corazón, de los pulmones o del sistema inmune
En estos casos, la bronquiolitis puede ponerse más seria, así que ante cualquier síntoma respiratorio es mejor que lo vea un profesional rápido.
¿Y la fiebre?
La fiebre puede acompañar a la bronquiolitis, pero hay umbrales importantes:
- Menos de 3 meses con fiebre: guardia siempre, aunque no tenga otros síntomas.
- Fiebre con cambios en la respiración, a cualquier edad: guardia.
- Fiebre mayor a 40°C: guardia a cualquier edad.
- Fiebre que dura más de 5 días: consultá con el pediatra.
Sobre los antitérmicos: en menores de 6 meses, la SAP recomienda no dar ninguno sin indicación de tu pediatra. A partir de ahí, la dosis siempre depende del peso, así que consultá antes de medicar.
Si es leve, ¿qué puedo hacer en casa?
La mayoría de las bronquiolitis son leves y se manejan en casa con control del pediatra. Un dato clave: no existe un medicamento que la cure, porque es un virus. El tratamiento consiste en ayudar a tu bebé a respirar y alimentarse mejor:
- Lavados nasales con suero fisiológico, y aspirar suavemente los mocos. Son la medida más eficaz, sobre todo antes de las tomas.
- Tomas más chicas y más frecuentes, para que no se canse al comer.
- Posición semiincorporada: podés elevar apenas la cabecera del colchón colocando una toalla doblada debajo (nunca con almohadas dentro de la cuna).
- Ambiente tranquilo, sin humo (de cigarrillo o de braseros) y sin abrigarlo de más.
- No le des jarabes para la tos ni antibióticos por tu cuenta: no sirven en una infección viral.
Lo más importante no es el diagnóstico, sino observar cómo respira y cómo come tu bebé.
¿Cuánto dura?
El cuadro suele durar entre 7 y 10 días, y es entre el segundo y el tercer día cuando puede haber un empeoramiento. Por eso conviene vigilarlo de cerca en ese período. La tos puede quedar entre 2 y 4 semanas después, y eso es normal y no debería alarmarte si tu bebé respira bien y come bien.
Cómo prevenirla
No hay una forma de evitarla al 100%, pero ayudan mucho estas medidas:
- Lavarse las manos seguido (antes de tocar al bebé, sobre todo)
- Evitar el contacto con personas con resfrío, y los lugares muy concurridos en época de brote
- Ventilar los ambientes y no fumar cerca del bebé
- Mantener el calendario de vacunación al día
- Sostener la lactancia materna, si es posible y si la elegiste
Pediatras de la SAP recuerdan además que no siempre se transmite por el aire, por eso el lavado de manos es tan importante.
Si ves a tu bebé con mocos y tos, no entres en pánico, pero tampoco lo subestimes: hoy, antes de que se haga de noche, mirá cómo respira cuando está tranquilo y cómo toma. Dejá anotado el teléfono de tu pediatra y de la guardia más cercana, y compartí esta guía con quien lo cuide. Saber qué mirar te ayuda a quedarte más tranquilo o tranquila, y a actuar a tiempo cuando hace falta.
Fuentes consultadas:
- Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP) — "Bronquiolitis: información para padres"
- Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) — "Bronquiolitis", Familia y Salud
- Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) — comunicados y recomendaciones sobre bronquiolitis, uso de antitérmicos y fiebre, citados en La Nación (29/05/2023) y Todo Jujuy (07/07/2026)
- Clínica Universidad de Navarra — "Bronquiolitis aguda"
